Entré a trabajar a la casa de la mujer millonaria que me regaló hace 27 años, jurando que le haría pagar cada lágrima, pero lo que descubrí en su “familia perfecta” me heló la sangre.
Me llamo Valentina, y me tomó 27 años reunir el valor para pararme frente a esta puerta en una de las colonias más exclusivas de la Ciudad…