¡TRAICIÓN EN LA RECÁMARA! 10 dispar0s mientras sus hijos dormían a su lado: El plan m*rtal que sacudió a todo México.

La noche estaba pesada, de esas donde el aire se siente como plomo. Porsche estaba en su cama, rodeada de sus tres pequeños: el de diez, el de dos y el de apenas un añito. Era su refugio, su lugar seguro después de un día de cortar cabello y luchar por cada peso para darles un futuro.
 
De pronto, el estruendo. La puerta de la recámara principal voló de una patada. No hubo tiempo de gritar. No hubo tiempo de abrazar a los niños. Diez detonaciones rompieron el silencio, una tras otra, directo al cuerpo de mi amiga.
Dos horas después, Son Range, el padre de esos niños, apareció corriendo por el patio de la unidad habitacional. Venía herido, con la camisa manchada de sangre y el brazo perforado. “¡Ayuda! ¡Entraron a robarnos! ¡Le dieron a mi mujer!”, gritaba desesperado golpeando las puertas de los vecinos. Todos le creímos. Sentimos su dolor. Vimos su miedo.
 
Pero la mentira tiene patas cortas, y la de él era una actuación de esas que te hielan la sangre.
 
Mientras ella se desangraba con sus hijos llorando a su lado, él esperó 120 minutos exactos antes de pedir ayuda. ¿Por qué? Porque necesitaba que el plan fuera perfecto. Necesitaba que su primo, Benjamin, terminara el “trabajo” y luego le disparara a él mismo en el brazo para parecer una víctima más.
Todo por el maldito control. Por el dinero que ella guardaba con tanto esfuerzo y por la custodia de unos niños que ahora solo tienen el recuerdo m*rtal de esa noche. Hoy, enero de 2026, la justicia por fin lo tiene frente a frente, pero ¿podrá la cárcel borrar lo que esos tres niños vieron en la oscuridad de su cuarto?
 
 
¿HASTA DÓNDE ES CAPAZ DE LLEGAR UN HOMBRE POR EL CONTROL TOTAL DE UNA MUJER?

PARTE 2: El rastro de la traición y el teatro del culpable

La justicia mexicana tiene un dicho: “No hay cr*men perfecto, sino investigaciones deficientes”. Pero en el caso de Porsche Streeter, la ambición de Son Range fue tan burda que dejó un rastro de migajas que los peritos no tardaron en seguir. Mientras él lloraba ante las cámaras, la verdad se escondía en los segundos de silencio de aquella noche trágica de enero.

El silencio de las dos horas

Lo que más ruido hizo a los investigadores no fue el estruendo de los diez balazos, sino el silencio sepulcral que le siguió. Según los reportes oficiales, los vecinos escucharon la ráfaga a las 9:30 p.m.. Durante 120 minutos, Porsche yacía sin vida en su cama, y sus tres hijos —el mayor de apenas diez años cuidando de los dos bebés— permanecieron en esa habitación bañada en t*rror.

¿Qué hizo Son Range durante ese tiempo?. No llamó a una ambulancia. No buscó a la policía. Según la reconstrucción de los hechos, ese tiempo fue utilizado para “limpiar” la escena y, lo más escalofriante, para recibir el d*sparo en su propio brazo. Fue un sacrificio calculado para comprar su coartada. Solo cuando sintió que el teatro estaba listo, a las 11:30 p.m., salió corriendo a pedir auxilio.

La sombra en la cámara: El primo Benjamin

La tecnología fue el clavo final en el ataúd de su mentira. Las cámaras de vigilancia de la unidad habitacional Woodhill Park Drive captaron movimientos que no encajaban con un “asalto al azar”. En el video se observa a Benjamin Garmin Jr., de 26 años y primo de Range, merodeando y luego huyendo del lugar justo después de los d*sparos.

La investigación reveló una logística perversa:

  • La entrada: No hubo cerraduras forzadas al principio; Garmin entró con la ayuda o el conocimiento de Range.

  • La ejecución: Mientras Porsche dormía, Garmin descargó el arma diez veces.

  • El pacto de sangre: Antes de huir, Garmin le disparó a su propio primo en el brazo para validar la historia del “intento de defensa”.

Un motivo teñido de avaricia y control

¿Por qué destruir a la madre de tus hijos? Los testimonios de las amigas de Porsche y las pruebas recuperadas de su teléfono pintaron una realidad tóxica. Porsche, una mujer trabajadora y emprendedora, estaba decidida a poner límites. Ella quería el control de sus finanzas y la seguridad de sus hijos.

Range, por el contrario, estaba obsesionado con dos cosas: el dinero que Porsche generaba en su estética y la custodia de los niños, no por amor, sino como una herramienta de manipulación. Días antes del cr*men, Porsche había compartido fotos de golpes que Range le había propinado. Ella estaba intentando escapar; él decidió que si no era suya y bajo sus reglas, no sería de nadie.

El presente: Enero de 2026 y el peso de la ley

Hoy, Benjamin Garmin ya no puede esconderse tras sus cargos federales previos. Tras ser trasladado a la custodia de Orange County, se enfrenta a la realidad de una acusación de homicidio en primer grado. Su comparecencia está programada para este 26 de enero de 2026.

Los abogados defensores admiten que es una “batalla cuesta arriba”. Con un expediente de más de 36 páginas lleno de pruebas forenses y testimonios, la posibilidad de que alguno de los dos vea la luz del sol en libertad es casi nula.

Pero mientras los jueces dictan sentencias, el verdadero vacío queda en esa casa. Tres niños crecen hoy con la sombra de una noche que nunca debieron vivir. Porsche tenía sueños: quería ver a sus hijos graduarse, quería verlos crecer. Ese futuro fue robado por un hombre que prefirió ser un ases*no antes que perder el control.

PARTE 3: El Juicio Final y el Legado de una Madre

El aire en el juzgado de Orange County este enero de 2026 se siente pesado, cargado con la expectativa de una comunidad que no olvida. Han pasado dos años desde que la vida de Porsche fue arrebatada en lo que hoy sabemos fue un teatro de m*rte orquestado por quien decía amarla.

La Caída de las Máscaras

Durante el inicio de las audiencias de este mes, la fiscalía presentó lo que llaman “la montaña de evidencia”. No se trata solo de suposiciones; se trata de una reconstrucción científica que desmantela paso a paso la versión del “asalto al azar” que Son Range intentó sostener.

  • La balística no miente: Los peritos confirmaron que los 10 d*sparos que impactaron a Porsche fueron ejecutados a corta distancia mientras ella yacía indefensa en su cama.

  • El d*sparo de “teatro”: Los médicos forenses testificaron que la herida en el brazo de Son Range tenía características consistentes con un d*sparo autoinfligido o acordado, diseñado para no causar daño letal, contrastando brutalmente con la saña de los 10 balazos que recibió Porsche.

  • El celular de la traición: Se recuperaron mensajes entre Range y su primo, Benjamin Garmin Jr., que sugieren una planificación que comenzó semanas antes del cr*men.

El Rostro de la Inocencia Rota

Lo más desgarrador de este juicio ha sido el testimonio sobre el estado de los niños. El mayor, de apenas 10 años, tuvo que declarar bajo condiciones especiales. Imaginen el t*rror de un niño que escucha el estruendo en la habitación contigua y luego ve a su madre en silencio eterno, mientras su padre espera dos horas para pedir ayuda.

Los psicólogos forenses indican que, aunque físicamente salieron ilesos por lo que llaman un “milagro”, las cicatrices emocionales son profundas. Vieron lo impensable. Hoy, esos tres huérfanos son el motor que impulsa a la familia de Porsche a no descansar hasta ver a los culpables tras las rejas de por vida.

La Audiencia del 26 de Enero de 2026

La fecha clave es el 26 de enero de 2026. Ese día, Benjamin Garmin Jr. se enfrenta a su lectura de cargos formal en Orange County. Tras haber pasado tiempo en custodia federal por cargos de armas, ahora debe responder por el cargo de h*micidio en primer grado.

Los expertos legales coinciden: “Caminar libre después de esto no será fácil”. La fiscalía está solicitando la pena máxima. No hubo emoción, no hubo arrepentimiento en el momento; hubo un cálculo frío por dinero y control de custodia.

Justicia para Porsche

Porsche Nikita Sheney Streer no es solo una estadística más de la violencia doméstica en México o el mundo. Era una mujer de 30 años con sueños de grandeza, una peluquera que construía su negocio un cliente a la vez para que sus hijos no pasaran carencias. Su m*rte nos recuerda que el peligro más grande a veces duerme en la misma cama.

Mientras el juez se prepara para dictar sentencia, nosotros nos quedamos con su recuerdo. Una madre que luchó hasta el final por su independencia.


¿QUÉ SENTENCIA CREES QUE MERECE ALGUIEN QUE UTILIZA A SU PROPIA FAMILIA PARA UN PLAN TAN MACABRO?

¿DEBERÍA HABER LEYES MÁS SEVERAS PARA LOS CÓMPLICES QUE EJECUTAN ESTOS PLANES POR DINERO?

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PARTE FINAL: El veredicto de la conciencia y el último adiós a Porsche

Soy Mateo, y después de seguir cada paso de este juicio que nos ha mantenido en vilo, hoy puedo decir que la verdad, aunque tarde, siempre encuentra una rendija por donde filtrarse. Ver a Son Range y a su primo Benjamin Garmin Jr. sentados en ese tribunal de Orange County este enero de 2026, no devuelve la vida a Porsche, pero al menos le quita la máscara al monstruo que caminaba entre nosotros.

El desmantelamiento de una mentira de dos años

Lo que vivimos en la audiencia fue una lección de justicia. Durante dos años, Range mantuvo la farsa de que un intruso había entrado a su hogar en Woodhill Park Drive. Pero los peritos fueron implacables. Presentaron el análisis de las heridas: Porsche recibió 10 dsparos mientras dormía plácidamente junto a sus hijos de 10, 2 y 1 año. No hubo lucha, no hubo defensa; fue una ejección directa.

El momento más tenso fue cuando se analizó la herida de Range. Ese d*sparo en el brazo que él usó como “medalla de víctima” resultó ser su mayor error. Los expertos demostraron que fue un acto calculado para desviar la atención, mientras dejaba que la madre de sus hijos se desangrara durante 120 minutos antes de pedir auxilio.

El destino de los cómplices

Benjamin Garmin Jr., quien ya tenía antecedentes y se encontraba bajo custodia federal por otros delitos de armas, finalmente fue trasladado para enfrentar este juicio por h*micidio. La fiscalía reveló que Garmin no actuó solo por lealtad familiar, sino como parte de un plan maestro donde Range quería eliminar a Porsche para quedarse con el dinero de su negocio de peluquería y obtener la custodia total de los niños sin oposición.

En la audiencia programada para este 26 de enero de 2026, los abogados defensores ya no encuentran salida. La evidencia de las cámaras de seguridad que muestran a Garmin huyendo del lugar tras los d*sparos es irrefutable. Como bien dijeron los expertos legales, caminar hacia la libertad después de una traición de este calibre es simplemente imposible.

El vacío que la justicia no llena

Aunque la ley caiga con todo su peso y estos hombres enfrenten la posibilidad de vida en prisión sin libertad condicional, el vacío en la comunidad de Woodhill Park sigue ahí. Porsche Streeter era más que una víctima; era una madre devota, una mujer emprendedora de 30 años que estaba construyendo un futuro para sus hijos.

Sus tres pequeños, que milagrosamente no fueron alcanzados por las balas aquella noche, ahora crecen con el recuerdo de una madre que fue valiente hasta el último segundo, intentando poner límites a una relación tóxica para protegerlos.

Esta historia nos deja una cicatriz profunda. Nos enseña que el peligro puede tener el rostro de alguien conocido y que la violencia física que Porsche sufrió días antes del cr*men era la señal de alarma que nadie pudo detener a tiempo.

Un cierre para la “Crimetrail Family”

Hoy cerramos este capítulo, pero no olvidamos el nombre de Porsche Nikita Sheney Streer. Que su caso sirva para que ninguna otra mujer tenga que establecer límites con el miedo de perder la vida. La justicia está en camino, pero la paz definitiva solo llegará cuando sus hijos puedan caminar por la calle sabiendo que el sacrificio de su madre no fue en vano.


¿QUÉ SENTENCIA CREES QUE DEBERÍA RECIBIR ALGUIEN QUE USA A SUS PROPIOS HIJOS COMO TESTIGOS DE UN CR*MEN ASÍ?

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